FredAlarm
ES
← Volver al blog

FREDALARM / BLOG

Cuando alguien toca el frío desde fuera

Pasillo de refrigeración de un supermercado

El supermercado ha cerrado. Las luces siguen encendidas y las cámaras parecen estar en orden. Pero imaginemos que alguien, desde fuera, ha cambiado lo que no debía.

El frío no desaparece de golpe. La temperatura empieza a moverse despacio, mientras un panel puede seguir transmitiendo una tranquilidad que ya no corresponde con lo que ocurre dentro. La escena sirve para plantear una pregunta muy concreta: si falla el sistema que gobierna la refrigeración, ¿quién comprueba que el producto continúa a la temperatura prevista?

De la investigación a la alerta

El 9 de agosto de 2026, el equipo Team82 de Claroty publicó investigaciones sobre vulnerabilidades en plataformas de supervisión de refrigeración Danfoss y Copeland. En una demostración física con XWEB Pro mostró que comprometer el supervisor podía permitir manipular el funcionamiento y falsear la información presentada. Los fabricantes publicaron correcciones. Era investigación de seguridad, no el relato de un ataque sufrido por un cliente de FredAlarm.

El 12 de octubre de 2026, el CERT-FR francés alertó de múltiples compromisos de controladores remotos de refrigeración Danfoss AK-SM y AK-SC, Copeland XWEB y Dixell XWEB. Recomendó retirar las interfaces de gestión de la exposición directa a Internet y proteger el acceso remoto. Su alerta no demuestra que se empleasen exactamente las vulnerabilidades de aquellas investigaciones.

Una segunda medida aporta otra perspectiva

La propuesta de FredAlarm es sencilla: medir la temperatura con una sonda propia y seguir su evolución, como complemento al sistema que regula la cámara. Si la temperatura real se desvía de los límites configurados, la supervisión puede generar un aviso sin tener que confiar exclusivamente en lo que muestra el controlador de refrigeración.

Esa lectura adicional puede ayudar a descubrir pronto las consecuencias de una manipulación. Cuándo se recibe el aviso depende del intervalo de medida, los umbrales, los retardos y la conectividad. No identifica por sí sola un ciberataque, ni garantiza detectarlo en el primer instante. Lo que aporta es una comprobación física adicional y un registro para investigar.

Supervisar sin gobernar el frío

FredAlarm no modifica la consigna, no ordena al compresor arrancar y no sustituye al controlador. Sus equipos LoRa, Modbus o PLC reúnen medidas y estados a través de una pasarela. Esta lleva la información por MQTT mediante una conexión cifrada hasta la plataforma, donde los responsables consultan las cámaras, los históricos y las alarmas.

Una sonda independiente no convierte toda la instalación en inmune a ataques: la red, la pasarela, las cuentas y los accesos también necesitan protección. La monitorización complementa el mantenimiento y las medidas de seguridad del sistema de refrigeración. No las reemplaza.

A veces no hay ningún hacker

Un térmico que ha saltado o una consigna cambiada por error pueden acabar produciendo una desviación parecida. En instalaciones supervisadas hemos descubierto incidencias de ambos tipos tras comprobar qué estaba ocurriendo. La curva de temperatura ayuda a situar el inicio del problema y a comparar el antes y el después de la intervención.

La ventaja es contar con información cuando todavía hay margen para comprobar la cámara y decidir qué hacer con el producto. No hace falta acertar de antemano si el origen será un despiste, una avería o una manipulación. Hace falta enterarse de que el frío está dejando de comportarse como debería.

Para leer los hechos completos

Descubre cómo se organiza la supervisión con FredAlarm.

Más historias en el blog ↗